miércoles, 28 de marzo de 2012

UN CURSO DE MILAGROS QUE POSTULA?

¿Qué Postula?...

Nada puede ser amenazado
nada irreal existe
En esto radica la Paz de Dios.

Así comienza Un Curso de Milagros, el cual establece una clara distinción entre lo real y lo irreal, entre el conocimiento  y la percepción. El conocimiento es la verdad y está regido por una sola ley; la del Amor o Dios. La verdad es inalterable, eterna e inequívoca. Es posible no reconocerla pero es imposible cambiarla. Esto es así con respecto a todo lo que Dios creo, y solo lo que El creo es real. La verdad está más allá del tiempo y de todo proceso. No tiene opuestos, ni principio ni fin. Simplemente es.

El mundo de la percepción, por otra parte,es el mundo del tiempo de los cambios , de los comienzos y de los finales. Se basa en interpretaciones, no en hechos. Es un mundo de nacimientos y muertes, basado en nuestra creencia de la escasez, en la pérdida, en la separación y en la muerte. Es un mundo que aprendemos, en vez de algo que se nos da; es selectivo en cuanto al énfasis perceptual, inestable en su modo de operar  e inexacto  en sus interpretaciones. 
Del conocimiento y de la percepción surgen dos sistemas de pensamiento distintos que se oponen entre si en todo. En el ámbito del conocimiento no existe ningún pensamiento aparte de Dios por que Dios y su creación comparten una sola voluntad. Lo que la percepción ve y oye parece real por que solo admite en la conciencia aquello que concuerda con los deseos del receptor. Esto da lugar a un mundo de ilusiones, mundo que es necesario defender sin descanso, precisamente por que no es real.
Una vez que alguién queda atrapado en el mundo de la percepción, queda atrapado en un sueño. No puede escapar sin ayuda, por que todo lo que sus sentidos le muestran da fe de la realidad del sueño. Dios nos ha dado la Respuesta, el único Medio de escape, el verdadero ayudante. La función de su Voz- Su Espíritu Santo- Es mediar entre los dos mundos.El Espíritu Santo puede hacer eso porque , si bien por una parte conoce la verdad, reconoce también nuestras ilusiones, aunque no cree en ellas. El objetivo del Espirita Santo es ayudarnos a escapar del mundo de los sueños, enseñándonos como cambiar nuestra manera de pensar y cómo corregir nuestros errores.
El perdón es el recurso de aprendizaje excelso que el Espíritu Santo  utiliza para llevar a cabo ese cambio en nuestra manera de pensar.El Curso, no obstante, ofrece su propia definición de lo que en realidad es el perdón, así como también de lo que es el mundo.
El mundo que vemos refleja simplemente nuestro marco de referencia interno: Las ideas predominantes, los deseos y las emociones que albergan nuestras mentes.
" La proyección da lugar a la percepción" Primero miramos en nuestro interior y decidimos qué clase de mundo queremos ver; Luego proyectamos tal como lo vemos. Hacemos que sea real mediante las interpretaciones que hacemos de lo que estamos viendo. Si nos valemos de la percepción para justificar nuestros propios errores-nuestra ira, nuestros impulsos agresivos, nuestras falta de Amor en cualquier forma que se manifieste-veremos un mundo lleno de maldad, envidia y desesperación. Tenemos que aprender a perdonar todo esto, no por que al hacerlo seamos "buenos" o "caritativos", sino por que lo que vemos no es real. Hemos distorsionado el mundo con nuestras absurdas defensas y, por lo tanto, estamos viendo lo que no está ahí. A medida que aprendamos a reconocer nuestros errores de percepción, aprenderemos también a pasarlos por alto, es decir, a "perdonarlos". Al mismo tiempo nos perdonaremos al mirar más allá de los conceptos distorsionados que tenemos de nosotros mismos y ver el Ser que Dios creó en nosotros, como nosotros.
El pecado se define como una "falta de amor", puesto que lo único que existe es el Amor, para el Espíritu Santo el pecado no es otra cosa que un error que necesita corrección, en vez de algo perverso que merece castigo. Nuestra sensación de ser inadecuados débiles y de estar incompletos procede del gran valor que le hemos otorgado al "principio de la escasez" el cual rige al mundo de las ilusiones. Desde este punto de vista, buscamos en otros lo que consideramos que nos falta a nosotros. "Amamos" a otro con el objeto de ver que podemos sacar de el. De hecho, a esto es lo que en el mundo de los sueños se le llama amor. No puede haber mayor error que ése, pues el amor es incapaz de exigir nada.
Solo las mentes pueden unirse realmente y lo que Dios ha unido, ningún hombre lo puede desunir.(texto pag.396). No obstante, la verdadera unión, qué nunca se perdió, solo es posible en el nivel de la mente Cristo  El pequeño "Yo" procura engrandecerse obteniendo del mundo externo aceptación, posesiones y "amor", El Ser que Dios creó no necesita nada. Está eternamente a salvo y es eternamente íntegro, amado y amoroso. Busca compartir en vez de obtener; extender en vez de proyectar.No tiene necesidades de ninguna clase y solo busca unirse a otros que, como él son conscientes de su propia abundancia.
Las Relaciones especiales que se establecen en el mundo son destructivas, egoístas e "infantilmente" egocéntricas. Más si se le entregan al Espíritu Santo, pueden convertirse en lo más sagrado de la tierra: en los milagros que señalan el camino de retorno al Cielo. El mundo utiliza las relaciones especiales como el último recurso en favor de la exclusión y como una prueba de la realidad de la separación. El Espíritu Santo las transforma en perfectas lecciones del perdón y las utiliza como un medio para despertarnos del sueño. Cada una representa la oportunidad de sanar nuestras percepciones y de corregir nuestros errores. Cada una es una nueva oportunidad de perdonarnos a nosotros mismos, perdonando a otros. Y cada una viene a ser una invitación más al Espíritu Santo y al recusotros mismos podemos ser perdonados, ya que refleja la ley celestial según la cual dar es lo mismo que recibir.
El cielo es el estado natural de todos los "HIJOS DE DIOS TAL COMO EL LO CREO". Esa es su realidad eternamente, la cual no ha cambiado por que nos hayamos olvidado de ella.


El perdón es el medio que nos permitirá recordar. Mediante el perdón cambiamos la manera de pensar del mundo. El mundo perdonado se convierte en el umbral del Cielo, Por que mediante su e le necesite-- que luego sencillamente se descarta cuando deja de ser necesario.
De por sí el cuerpo es neutro, como lo es todo en el mundo de la percepción. Utilizarlo para los objetivos del ego o para los del Espíritu Santo depende enteramente de lo que la mente elija.
Lo opuesto a ver con los ojos del cuerpo es la visión de Cristo, la cual refleja fortaleza en vez de debilidad, unidad en vez de separación y amor en vez de miedo. Lo opuesto a oír con los oídos del cuerpo es la comunicación a través de la Voz que habla en favor de Dios, el Espíritu Santo, el cual mora en cada uno de nosotros
Su voz nos parece distante y difícil de oír porque el ego, que habla en favor del yo falso y separado, parece hablar a voz en grito. Sin embargo, es todo lo contrario. El Espíritu Santo habla con una claridad inequívoca y ejerce una atracción irresistible.
Nadie puede ser sordo a sus mensajes de liberación y esperanza, a no ser que elija identificarse con el cuerpo, ni nadie puede dejar de aceptar jubilosamente la visión de Cristo a cambio de la miserable imagen que tiene de si mismo.




La visión de Cristo es el Don del Espíritu Santo, la alternativa que Dios nos ha dado contra la ilusión de la separación y la creencia de la realidad del pecado, la culpabilidad y la muerte
Es la única corrección para todos los errores de percepción; la reconciliación de los aparentes opuestos en los que se basa el mundo.
Su benévola luz muestra todas las cosas desde otro punto de vista, reflejando el sistema de pensamiento que resulta del conocimiento y haciendo que el retorno a Dios no sólo sea posible, sino inevitable.
Lo que antes se consideraba una injusticia que alguién cometió contra otro, se convierte ahora en una petición de ayuda y unión. El pecado , la enfermedad y el ataque se consideran ahora percepciones falsas que claman por el remedio que procede de la ternura y del amor. Las defensas se abandonan por que donde no hay ataque no hay necesidad de ellas. Las necesidades de nuestros hermanos se vuelven las nuestras, porque son nuestros compañeros de jornada de regreso s Dios.




SIN NOSOTROS ellos perderían el rumbo. SIN ELLOS; nosotros jamás podríamos encontrar el nuestro.




El perdón es algo desconocido en el Cielo, donde es inconcebible que se pudiese necesitar. En este mundo, no obstante, el perdón es una corrección necesaria para todos los errores que hemos cometido. Perdonar a otros es la única manera en que nosotros mismos podemos ser perdonados, ya que refleja la ley celestial según la cual dar es lo mismo que recibir.
El cielo es el estado natural de todos los "HIJOS DE DIOS TAL COMO EL LO CREO". Esa es su realidad eternamente, la cual no ha cambiado por que nos hayamos olvidado de ella.


El perdón es el medio que nos permitirá recordar. Mediante el perdón cambiamos la manera de pensar del mundo. El mundo perdonado se convierte en el umbral del Cielo, Por que mediante su misericordia podemos finalmente perdonarnos a nosotros mismos. Al no mantener a nadie prisionero de la culpabilidad, nos liberamos. Al reconocer a Cristo en todos nuestros hermanos, reconocemos su presencia en nosotros mismos. Al olvidar todas nuestras percepciones erróneas, y al no permitir que nada del pasado nos detenga, podemos recordar a Dios. El aprendizaje no nos puede llevar más allá. Cuando estemos listos, Dios mismo dará el ultimo paso que nos conducirá de regreso a él.   


PREFACIO DEL LIBRO "UN CURSO DE MILAGROS"





jueves, 22 de marzo de 2012

EL DESPERTAR




"LA CLAUSURA DE LA BRECHA"

No hay tiempo, lugar ni estado del que Dios este ausente. No hay nada que temer. Es imposible que se pudiese concebir una brecha de plenitud de Dios.
La transigencia que la más insignificante y diminuta de las brechas representaría en su Amor eterno es completamente imposible.Pues ello querría decir que su Amor puede albergar una sombra de odio, que su bondad puede a veces trocarse en ataque y que en ocasiones Él podría perder su infinita paciencia. Esto es lo que crees cuando percibes una brecha entre tu hermano y tu. ¿Cómo ibas a poder,entonces confiar en Dios? Pues su Amor debe ser un engaño.Sé precavido entonces: no dejes que se te acerque demasiado y mantén una brecha entre su Amor y tú a través de la cual te puedas escapar en caso de que tengas necesidad de huir.

Aquí es donde más claramente se puede ver el temor a Dios.
Pues el Amor es traicionero para aquellos que tienen miedo, ya que el miedo y el odio siempre van de la mano. Todo aquél que odia tiene miedo del Amor y, por lo tanto, no puede sino tener miedo de Dios. Es indudable que no conoce el significado de Amor. Teme amar y ama odiar, y así, piensa que el Amor es temible y que el odio es amor. Esto es lo que inevitablemente les sucede a todos aquellos que tienen en gran estima a esta pequeña brecha, creyendo que su salvación y esperanza.
¡El temor a Dios! El mayor obstáculo que la paz tiene que salvar, no ha desaparecido todavía. Los demás ya han desaparecido, pero éste todavía sigue en pie, obstruyendo tu paso y haciendo que el camino hacia la luz parezca obscuro y temible, peligroso y sombrío. Has decidido que tu hermano es tu enemigo. Tal vez tu amigo en algunas ocasiones, siempre que vuestros diferentes intereses permitan vuestra amistad por algún tiempo. Pero no sin dejar una aparente brecha entre vosotros, en caso de que él se vuelva a convertir en tu enemigo. Deja que se acerque a ti, y te haces atrás; acércate a él, y él instantáneamente emprende la retirada. El acuerdo que estableces fue tener una amistad cautelosa y de limitado alcance, cuya intensidad estuviese cuidadosamente restringida. De modo que lo único que tú y tu hermano hicisteis fue establecer un pacto condicional en el que uno de sus puntos era una cláusula de separación que tanto tú como él acordasteis no violar. Y convencisteis que violarla sería una infracción del acuerdo de todo punto intolerable.
La brecha entre vosotros no es el espacio que hay entre vuestros cuerpos, pues ese espacio tan solo da la impresión de dividir vuestras mentes separadas. La brecha entre vosotros es el símbolo de una promesa que os habéis hecho de encontraros cuando os parezca, y luego separaros, hasta que los dos decidáis encontraros de nuevo. Y entonces vuestros cuerpos parecerán ponerse en contacto y concertar un lugar de encuentro donde reunirse. Pero siempre es posible que cada uno siga su camino. Supeditado al "derecho" de separaros, acordáis reuniros de vez en cuando y mantener vuestra distancia con intervalos de separación que os protejan del "sacrificio" del amor. El cuerpo os salva, pues os aleja del sacrificio total y os da tiempo para reconstruir una vez más vuestros y os separados, que creéis que realmente menguan cuando os reunís.
El cuerpo no podría separar tu mente de la mente de tu hermano a menos que quisieses que fuese la causa de vuestra separación y distanciamiento.
Por consiguiente, le atribuyes un poder que no posee. Esto es lo que hace que tenga poder sobre ti. Pues ahora piensas que el cuerpo determina cuándo debéis reuniros, y que limita vuestra capacidad de estar en comunión con la mente del otro. Y así, te dice adónde ir y cómo llegar hasta allí, lo que te es factible emprender y lo que no puedes hacer. Te dice también lo que su salud puede tolerar, así como lo que lo fatigará y enfermará. Sus "inherentes" debilidades establecen los límites de lo que puedes hacer y hacen que tú propósito sea débil y limitado.
El cuerpo se avendrá a todo esto, si ése es tu deseo. Permitirá solamente limitados desahogos de "amor", intercalados con intervalos de odio. Y se hará cargo de decidir cuándo puede "amar" y cuándo se debe refugiar en el miedo, para mantenerse a salvo. Enfermará porque tú no sabes lo que es amar.
De este modo, utilizarás indebidamente toda circunstancia y a todo aquel con quien te encuentres, y no podrás sino ver en ellos un propósito distinto al tuyo.
El amor, no exige sacrificios. Pero el miedo exige el sacrificio del amor,pues no puede subsistir en su presencia. Para perpetuar el odio, es preciso temerle al amor y limitar su presencia sólo a algunas ocasiones, manteniéndolo alejado el resto del tiempo.De ésta manera, se le tiene por traicionero porque parece ir y venir a su antojo y no ofrecerte ninguna estabilidad. No te das cuenta de cuán limitada y débil es tu lealtad, y de cuán a menudo le has exigido al amor que se aleje de ti y te deje solo y en "paz".
El cuerpo, que de por si no tiene ningún objetivo, es la excusa que tienes para los diversos objetivos que tienes y que le obligas a perseguir. No te gustaría saber que nada se interpone entre tu y él? ¿no te gustaría saber que no hay brecha tras la que te puedas ocultar?
Los que descubren que su salvador ya no es su enemigo experimentan un sobresalto. Cuando se descubre que el cuerpo no es real se suscita una cierta aprensión y se experimentan matices de aparente temor en torno al feliz mensaje de que "Dios es Amor".
Cuando la brecha desaparece, no obstante, lo único que se experimenta es paz eterna. No más de eso, pero tampoco menos.
Si no tuvieses miedo de Dios ¿ qué podría inducirte a que lo abandonases? ¿Qué juguetes o baratijas podría haber en la brecha que pudiesen privarte por un solo instante de su Amor?¿Permitirías que el cuerpo dijese"no"  a la llamada del cielo, si no tuvieses miedo de perder tu ser al encontrar a Dios? Más ¿Cómo sería posible que perdieses tu ser al hallarlo?